Dejemos atrás este efecto ochentero en
el que las mangas abullonadas hacen que nuestros hombros y brazos midan el
doble de ancho y parezcamos un armario empotrado, por favor. Hacen un flaco
favor a nuestra figura y no sienta nada bien a nuestra silueta. Quememos las
prendas con mangas abullonadas y dejemos este efecto solo para las faldas!






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